Monday, September 8, 2008

Los ritos del fuego en el Maestrazgo

Las Sanantonadas

El fuego es uno de los cuatro elementos que conforman las fuerzas mágicas de la naturaleza junto a la tierra, el agua y el aire. Alquímicamente se le considera como un producto de la transformación de la materia en energía, simbolizando la energía vital en movimiento. El fuego pone de manifiesto la riqueza mítica, las creencias, los ritos y las ceremonias que han acompañado a la humanidad a través de su evolución. Su uso ritual está destinado a producir cambios drásticos en la existencia, utilizado correctamente, es un elemento purificador de todo lo negativo y junto al agua, símbolo de transformación y regeneración; de ahí el sentido de los antiguos rituales del fuego nuevo que muchos le atribuían el poder de provocar el crecimiento y el bienestar de humanos y de animales. Los campos eran incendiados antes de la siembra para que se regeneren y embellezcan luego con el manto verde de la naturaleza que revive en primavera. El simbolismo del fuego forma parte fundamental de los ritos solsticiales y está impregnado desde tiempos inmemoriales de un trasfondo religioso: conmemora acontecimientos sagrados, expía el demonismo de las brujas, ahuyenta los malos espíritus y mantiene alejados a los seres malignos que en estas frías noches invernales andan cerca… Por otra parte, el fuego posee un carácter ambivalente, pues a la vez que es destructor y elemento de castigo infernal en el cristianismo, es también elemento de purificación y regeneración en las viejas culturas agrarias. La purificación por el fuego debe interpretarse en dos sentidos, en el material; limpiando la casa de muebles viejos y desechos que se arrojaban al fuego, y en el espiritual, limpiando el aire de malos espíritus. El fuego, pues, purifica, regenera y protege.



Con la llegada del invierno en el hemisferio boreal se da inicio al ciclo festivo del fuego. Es la época de encender hogueras en las calles para conmemorar el solsticio invernal que nos introduce por un tiempo en la oscuridad.
Las fogatas son elementos que ayudan a invocar la vibración ígnea; el fuego de la tierra anima al fuego celestial a volver a brillar, a encenderse de nuevo tras el solsticio. Así, desde la más remota antigüedad se hacían fuegos nocturnos para intentar devolver la fuerza a un Sol que día a día se mostraba más débil.


E
l País del Maestrazgo es una tierra cargada de historia y tradiciones que sus habitantes han sabido conservar a pesar de las dificultades que el mundo rural encuentra en una sociedad en la que ya no es objetivo prioritario. Los ritos del fuego, íntimamente vinculados con las actividades agropecuarias, son tradición milenaria en estas tierras y se han venido celebrando en torno a la hoguera, danzando a su alrededor y saltando sobre ella. Tanto durante la “Sanantonada”, como en la “Sanjuanada” y otras fiestas, en muchos lugares se encienden hogueras o xeras al raso, normalmente en la plaza principal del pueblo. Son de especial interés las festividades del mes de enero como las relacionadas con San Antón, una de las más importantes de cuantas se celebran en invierno en casi todos los municipios del Maestrazgo. Esta fiesta de carácter carnavalesco, preludio del carnaval o las Carrastolendas como se dice en la comarca, es un documento etnológico vivo de una tierra en la que se funden elementos del cristianismo, que nunca terminaron de calar, con tradiciones de origen celta, griego o romano, dando lugar a un peculiar sincretismo religioso; aunque tradicionalmente su arraigo también es debido a que llegó a ser uno de los santos que han suscitado mayores devociones en estas tierras.


San Antón es para la mayoría de la gente del entorno rural el patrón de los ganados, animales de labranza y por extensión de los animales domésticos, por tanto, la fiesta está dedicada fundamentalmente a ellos y supone el día de holganza en especial para las caballerías que durante todo el año han trabajando para la economía familiar; en este día se les cuida, se les enjaeza y se les pasea. En día tan señalado los mayordomos de la fiesta montaban sus mejores caballos acompañados en el pasacalles por el dulzainero y el tamborilero y competían en engalanar sus aperos con cintas y flores de llamativos colores predominando el rojo como símbolo del fuego, llegando a ser de una gran riqueza imaginativa. Después de la misa el sacerdote bendecía los animales en el exterior de la iglesia. Un elemento común en la práctica de todas celebraciones de San Antón es la hoguera. Era costumbre, en la noche del día 16, encender una hoguera con la leña que aportaban los vecinos del pueblo y bailar a su alrededor. Las hogueras normalmente se arman con troncos de roble y se visten con leña bajera, formando una especie de choza o barraca y dotándola de una puerta de entrada y otra de salida, sirviendo supuestamente de refugio a San Antón. Además de la leña las hogueras reciben bien todo tipo de objetos, aperos, muebles, papeles… ya que quemando lo viejo y obsoleto a la vez que impuro se busca la purificación material del pueblo.


Las Sanantonandas propias del Maestrazgo presentan características, motivos y personajes comunes en cada una de las escenificaciones que se representan. Por ejemplo, los diablos que con distintas personalidades y diferentes indumentarias están presentes en muchas localidades. Destacan los personajes de las “Botargas”, especie de diablillo o alguacil, o las diableras que van ataviadas con un vistoso traje multicolor, con cucurucho y una escoba que va repartiendo escobazos a diestro y siniestro y persiguiendo a los zagales y zagalas. Además se repiten casi siempre los mismos elementos: la organización de la fiesta por mayorales que solían obsequiar a los vecinos con pastas y aguardiente, el reparto del pan bendito, el baile ritualizado denominado “el reinao”. También se organizaban tranzas para recabar fondos con que sufragar la fiesta e incluso alguna rolda. Otro elemento propio de esta celebración son los dichacos o “mochigangas”, críticas que hacen referencia a lo acontecido a lo largo del último año en el pueblo y que representan una especie de purificación colectiva. Finalmente “El tocino de San Antón“, cerdo que se criaba por la calle y le daban de comer todos los vecinos, llevaba un esquilo para saber siempre donde estaba, el mayoral era el encargado de recogerlo al atardecer y sacarlo por la mañana. El cerdo se rifaba y lo que se sacaba era para los gastos de la fiesta. Aprovechando las brasas de las hogueras se asaban longanizas, chorizos y demás productos de la matanza. Frecuentemente, el día de San Antón era el marcado para matar el segundo cerdo del año, así, se determinaba el ecuador del tiempo que debían durar las provisiones de invierno.


En la actualidad, la fiesta con sus antiguos ritos y significados ha desaparecido en gran medida, pues los animales de labranza que eran los protagonistas principales y la razón de ser de estos actos prácticamente han desaparecido. A raíz de
la Guerra Civil algunas tradiciones populares se perdieron, no así la Sanantonada debido a que estaba muy arraigada en la comarca, sin embargo, en algunos lugares su celebración si se modificó en parte; finalmente, la emigración hizo que en la década de los 70 se perdiera casi completamente y en los 80, 90 comenzó a recuperarse lentamente al igual que otras tradiciones. Aun así, a pesar de todos sus avatares, sigue siendo una festividad de lo más popular en el Maestrazgo y el día 17 de enero festividad de San Antonio Abad, con sus hogueras de la víspera, se sigue celebrando en muchos pueblos, si bien, debido a su escasa población se celebra el fin de semana más próximo para facilitar la presencia de los vecinos que viven fuera o de los forasteros visitantes.


De entre las fiestas que se celebran en San Santón destaca por su espectacularidad la de Mirambel, una de las “Santantonadas” más singulares del Maestrazgo, considerada como la única celebración tradicional del carnaval rural que se mantiene en la provincial de Teruel, documentada desde 1415 en el que se involucra toda la población. El acto central del festejo es la representación de un auto cómico-dramático sobre las tentaciones del Santo, que se escenifica libremente y en las que participan una veintena de actores, todos ellos aficionados del pueblo, y que este año tendrá por primera vez tantos personajes como antaño y se hará tal y como era hasta el año 1936. Durante la obra tiene lugar la quema de la barraca y posteriormente el ajuste, que es uno de los momentos que se ha recuperado para esta edición, al igual que la figura del rey, que no salía desde antes de la Guerra Civil. El personaje del rey, vestido con capa negra y sombrero de Tronchón del mismo color, era antaño el encargado de organizar la fiesta, recoger fondos para costearla y portar el pendón del Santo durante las celebraciones. Alguno de los elementos que se mantienen de la tradición precristiana es el personaje de la botarga, o demonio que golpea con una vejiga de cerdo a la tierra “para despertarla” o la representación de la siembra. Antes de la escenificación del Santo hacían la cercavilla, donde se representaban las faenas de la siembra, siega y trilla en un mismo momento, el acto de siembra y arado de la plaza, que en sus orígenes se hacía para propiciar las buenas cosechas, produciéndose un ajuste de amo y peones segadores, sacando próximos a la hoguera las caballerías y los utensilios del campo, lanzando frutos secos como si fuese simiente. Allí mismo, entorno a la hoguera tenía lugar el volteo para comprobar la valentía de los hombres y sus caballerías acercándose al fuego. Como premio recibían un pollo. La fiesta continúa por la noche con un baile y al día siguiente con la misa en honor a San Antonio Abad y una comida de hermandad. La fiesta, si bien no se celebra con regularidad debido a su complicación escénica, por el interés folclórico y turístico que suscita este rito carnavalesco se ha propuesto su celebración cada tres años. La última celebración tuvo lugar el año 2005 y este año de 2008 tendrá lugar durante el fin de semana del 12 y 13 de enero.

En Bordón el protagonista tradicional de la festividad sigue siendo la hoguera en la plaza con “la vuelta” o procesión alrededor del pueblo con caballerías bien engalanadas y otros animales para ser bendecidos, pasando por el ayuntamiento para degustar unas pastas, vino, coñac o anís. Tradicionalmente se viene celebrando el volteo o “bandeo del pollo”, que debe ser capturado por parejas de vecinos mientras montan a caballo, burro, asno… Una vez capturado, a eso de la media noche, comienza el baile y en el descanso se aprovecha para asar en la hoguera sardinas, longanizas y chorizos caseros, acompañados de buenos porrones de vino, para reponer fuerzas. A la mañana siguiente se cantan las albadas, y salen los mayorales y sus acompañantes a dar la vuelta al pueblo provistos de canastas a recoger los aguinaldos. Entre los acompañantes la figura principal son las Diableras, jóvenes vestidos de diablos y provistos de una escoba recorren las calles con los aguinaldos recogidos para repartirlos en la plaza junto con unos cuantos escobazos. Llegada la hora de la misa mayor a la que acude todo el vecindario tiene lugar la bendición de las tortas de San Antón, que son repartidas a los vecinos del pueblo a la salida de la iglesia, y para clausurar la fiesta que mejor manera que con el baile de la plaza. Desde hace unos ańos para que puedan participar los vecinos que están fuera, se reúnen el 5 y el 6 de enero las fiestas de Reyes y San Antón. Los mayorales, son los encargados de organizar la fiesta de Reyes junto con el ayuntamiento; después de haber recogido todos los regalos, los gaiteros, provistos de dulzaina y tamboril convocan al vecindario para empezar la fiesta de San Antonio, encendiendo una gran hoguera en el centro de la plaza. A continuación, se concentran en el frontón frente a la Iglesia todos los vecinos con caballerías y otros animales domésticos, donde el sacerdote les imparte la bendición, invocando al santo patrón.

En Tronchón San Antonio Abad es una de las fiestas más importantes de su calendario festivo, originalmente se celebraba el día 17 de enero pero hoy por diversas causas, se celebra el fin de semana siguiente. La fiesta comenzaba en la madrugada con las albadas de los mozos que acompañaban con el sonido de un tamboril y desde la iglesia hasta la casa del cura iban recorriendo las calles en ronda. Se sale al monte a buscar zocarras para preparar una monumental hoguera que será prendida en la plaza de la Iglesia, antiguamente se hacia en el Collado. Todos los vecinos que han colaborado en estas actividades meriendan juntos a costa del mayoral de ese año que tenía que ser casado, invita a pastas y moscatel en su casa. Al caer la noche se hacen sonar las campanas, se prende fuego a la hoguera y mientras arde se dice el pregón y se procede a la bendición de los animales desde la puerta de la iglesia y a sacar la imagen del Santo. Todos los vecinos colaboran con la aportación de alimentos para la cena en la hoguera y con las brasas se asará carne que el mayoral tendrá preparada, después tiene lugar el tradicional baile hasta altas horas de la madrugada. Al día siguiente por la mañana se hace misa mayor en honor al Santo con bandeos de campanas, procesión con el Santo y el guión por las calles del pueblo. Después hay recolecta de alimentos y productos con los que la gente obsequiaba al mayoral, para que el alguacil hiciera el trance o subasta pero sin Llega para sufragar los gastos de la fiesta. Después el mayoral invita de nuevo a pastas y licores, las mozas colaboran sirviendo a los invitados con un delantal blanco y con puntillas.

En Villarluengo los mayorales son los que organizan toda la fiesta que comienza con la recogida de la leña una semana antes. El viernes por la tarde se trae la leña y se coloca formando una choza encima de unos ladrillos de cerámica refractaria en la plaza del ayuntamiento frente a la iglesia. Llegado el día por la tarde se encienden dos hogueras, una para los niños y otra para los mayores. Cuando ya se hacen brasas todo el pueblo acude a cenar en ella, los mayorales preparan patatas, chorizos, longanizas, morcillas, cordero etc. que se asan en la hoguera y se reparte vino en botas para todos los asistentes. Acabada la cena se efectúa la tranza o subasta de todos los productos y animales que se han recogido por las casas del pueblo y masías. Para finalizar la noche verbena hasta que aguante el cuerpo. El domingo por la mañana se saca el santo a la puerta de la iglesia y acuden todas las personas que quieren llevar sus animales para bendecir. Mas tarde se hace una misa en honor a dicho santo, sacándolo en procesión por las calles del pueblo. En la actualidad la fiesta se pasa al fin de semana siguiente a la onomástica del santo.

La tradición de las hogueras de San Antón también se conserva con sus peculiaridades en pueblos como Abenfigo, Allepuz, Cantavieja, Cañada de Benatanduz, Fortanete, La Cuba, la Ginebrosa, Las Parras de Castellote, Luco de Bordón, Pitarque y Villarroya de los Pinares. En todos ellos las hogueras son el centro de reuniones que animan las frías noches de enero en un ambiente festivo y alegre; a su alrededor las gentes se calientan, conversan, cantan y bailan, siendo en todo momento el fuego protagonista de la fiesta y una excusa para reforzar los nexos solidarios entre el vecindario, y como no, aprovechando las brasas para preparar suculentos asados de productos de la matanza del cerdo, que acompañados de buen vino saben a gloria en la madrugada. Todas estas manifestaciones festivas en torno al fuego forman parte de nuestras más arraigadas tradiciones que entroncan con la cultura y el folclore popular más antiguo y genuino de los pueblos montañeses y de economía agropecuaria, y definen no sólo sus creencias más antiguas, si no el carácter y la personalidad de los mismos derivados de su forma de vida y que han pervivido en su esencia mientras esas condiciones de vida se han mantenido. Sin embargo, hoy forman parte de nuestra herencia cultural, valioso patrimonio que debemos conservar para no perder nuestros orígenes ni nuestras señas de identidad ante la presión globalizadora. Una vez más, como cada año, el ciclo festivo de los ritos del fuego volverá a iniciarse en las tierras del Maestrazgo, perpetuando así las tradiciones y costumbres de cada pueblo que están en la raíz misma de la vida.

Posted by cubano203 in 09:35:00 | Permalink | No Comments »